Mientras buscaba los libros que necesito en la biblioteca escuchaba el diálogo entre las asistentes. Había llegado el pedido de encuadernación y estaban controlando la lista de títulos.
"El hambre y la pobreza en el fin de siglo"
"La cuestión femenina y el arraigo en el campo"
"Análisis del contexto crítico en la sociedad latinoamericana"
Hubiera hecho una pira con todos ellos antes que gastar dinero en el encuadernado verde petróleo que tanto le gustaba a las bibliotecarias, pero mi asombro no era ese.
- Ves que belleza, esto da placer - decía la más veterana.
- Es el sueño de mi vida, que divinos - respondía la voz más joven.
What? El sueño de mi vida, admito, es también un poco raro, no creo que haya mucha gente soñando con llegar a Teheran para esperar el bombardeo. Pero soñar con aquella bazofia pseudo-teórica sobre la desgracia del continente encuadernada en verde me pareció desopilante.
Levanté la cabeza para verle la cara. Era una mujer normal, más bien feúcha. Tenía puesto un saco azul tejido que no pudo haber estado de moda en otra época que la posguerra. Abajo le sobresalía una polera marrón de algodón, y tenía puesto un colgante de caracoles. El conjunto en si ya era bastante horroroso, pero se hacía fantasmagório en la sala toda, llena de afiches como el de "Encuentro Latinoamericano de Pobres y Desamparados 1993" y "Seminario Intercultural de todos por Africa 1999".
El lugar entero parecía exhalar el aliento de alguna revolución perdida décadas atrás. El aire de una rebeldía sofocada por una pila de libros inútiles y polvorientos, demasiado pesados para ir muy lejos.
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